La dicha de ser hija


De niñas, buscamos refugiarnos en los brazos de papá, nos encontramos inconcientemente en necesidad de esa fuerza tierna y gentil, y de sentirnos protegidas. Y mas allá de refugio y seguridad, buscamos la aceptación y aprobación; buscamos el amor.

Damos vueltas en nuestros vestiditos, parpadeamos nuestras pestañitas y encandilamos con una sonrisa a papá buscando la respuesta a nuestra curiosa e importante pregunta: “Soy preciosa? Soy cautivante papá?” Y es de ellos que aprendemos si somos especiales, si somos deleitosas.

Recuerdo que siempre que llegaba papá a casa, me tomaba y me tiraba por encima de sus hombros, sosteniéndome de los pies, mi cabeza colgando en su espalda, y gritaba “Dónde está Pamela! Que vino el hombre de la bolsa” — mi cabeza estaba tan solo unos cuantos centímetros del piso pero yo sabía que en las manos de mi papá no tenía nada que temer; el me cuidaría, me sostendría. Yo esperaba este momento lleno de emoción y alegría;.


Fueron momentos como estos y muchos otros, tal vez a primer vista simples y cotidianos, pero empapados por el amor de mi padre que construyeron el fundamento fuerte y firme del corazón que hoy late en mi pecho. Es por eso que cuando escucho la palabra padre, mi corazón sonríe y se llena de ternura y amor; porque

para mi la palabra “Padre” es sinónimo de la palabra “amor”.

De niños admiramos a nuestro padres, y queremos ser como ellos y al mismo tiempo a veces los resentimos por su disciplina, y ciertas medidas que toman con nosotros. Pero cuando crecemos y nuestra perspectiva de la vida madura con el tiempo y las experiencias, nuestra visión se aclara y comenzamos a entender mejor las implicaciones de la palabra Padre, el peso de tal responsabilidad, el sacrificio, y el significado.

Yo no conozco la dicha de ser padre pero si conozco la dicha de ser “hija” de un buen padre.

Cuando hablamos de nuestro Padre celestial, es algo inevitable que (concientemente o inconcientemente) nuestra habilidad de ver a Dios como un Padre sea afectada por o según el ejemplo que hemos tenido de nuestro padre terrenal. Es en nuestra relación con nuestro padre terrenal que aprendemos la dicha de ser hijos.

PERO

Hayamos tenido un padre ejemplar en esta tierra o no, tenemos un PADRE CELESTIAL, un Dios restaurador, defensor, el Padre perfecto y más que suficiente para nosotros. Y todos tenemos la libertad de conocer la dicha de ser sus hijos.

 

Aún el mejor Padre del mundo es poco en comparación al Padre perfecto que tenemos en Dios!

En Dios tenemos un Padre PERFECTO; un Padre proveedor, confortador, protector, disciplinario y amante. El es nuestro Padre, en quien podemos confiar, en quien podemos esperar, en quien podemos descansar. Es Él quien nos da aliento, fuerza, esperanza, quien incrementa nuestra fe, quien restaura nuestra alma y alimenta nuestro ser.


Lo más importante que mi padre terrenal me ha enseñado es el camino a los pies de Jesús y reflejado el corazón de mi Padre celestial. En mi Padre terrenal he aprendido a ver el reflejo de mi Padre celestial; no solo en sus palabras si no aún mucho más importante e impactante en su ejemplo. Y si mi padre terrenal me ama y es bueno, cuánto más mi padre celestial.

Yo no conozco la dicha de ser padre, pero conozco la dicha de ser hija; hija de mi padre terrenal, y la dicha de ser hija de mi padre celestial. Y espero que tu también puedas encontrar en Cristo un buen padre.

Podemos escuchar mil historias acerca de quien es Dios y las experiencias de otras personas en su encuentro y relación con Dios, pero Dios quiere conocernos de cerca, quiere conocer tu corazón y que tu conozcas su corazón; el quiere ser tu Padre. Si no ves a Dios como tu Padre, quizás hoy necesitas dar un paso y abrirle tu corazón (por más lastimado o dolido esté, y por más distorsionada tu imagen de un “padre” haya sido), dale una oportunidad de ser tu Padre.

~ ~ ~ ~ ~


Y en este día del padre, yo le doy Gracias a Dios por mi Padre terrenal, la bendición que el es para mi y la dicha y el privilegio de llamarlo papá y ser su hija. El siempre ha sido un pilar constante de amor, fuerza y honor en nuestro hogar y con su ejemplo siempre ha guiado mi corazón a los pies de la cruz.

Gracias papá! Gracias por siempre ser el viento debajo de mis alas, por siempre creer en mi, por enseñarme a soñar y nunca darme por vencida. Gracias por enseñarme lo que es la humildad y mansedumbre, por enseñarme lo que significa el “sacrificio” y servir a otros de todo corazón. Gracias por enseñarme el significado de la palabra Padre y mostrarme un amor genuino. Gracias por tus sacrificios y esfuerzos por darnos un futuro y oportunidades; por enseñarnos a ser trabajadores y diligentes. Quien soy te lo debo a ti y a mamá; llevo la huella de su amor y su ejemplo por siempre marcadas en mi corazón. Te amo! Feliz Día del Padre!

Pamela Praniuk

🎶 “Un Buen Padre” 🎶

https://youtu.be/DgmY_MXqcaA

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